Este fin de semana perdí dos partidos en fútbol.
Sonará orgulloso y un poco arrogante, pero no estoy acostumbrado a perder; en general me entrego al 100% para evitar una derrota y me ha dado resultados óptimos… hasta ahora.
Hay distintas formas de afrontar una derrota. Puedes quedar absolutamente enojado por la situación; puedes tomarlo con paciencia y reconocer que el equipo rival fue superior; también puedes culpar al resto de tu equipo por el bajo nivel mostrado, y auto-convencerte de que no tuviste responsabilidad en el resultado.
He pasado por todas éstas, y la mejor forma de aceptar la derrota es reconociendo tus propios errores y reconocer los errores del equipo. Asumir que las circunstancias no fueron las óptimas para lograr un resultado mejor y, lo más importante, analizar los errores para no volver a repetirlos.
Ésto se aplica a muchos ámbitos de la vida (de hecho casi siempre); así que no me digan que el jugar fútbol no me ha servido en lo absoluto.